México registra 64 razas de maíz: 59 son consideradas nativas
CONABIO reporta 64 razas de maíz para México y clasifica 59 como nativas. La cifra habla de diversidad agrícola, no de variedades comerciales.
La Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad reporta 64 razas de maíz para México. De ese total, 59 se consideran nativas y cinco fueron descritas originalmente en otras regiones, según el recuento de Biodiversidad Mexicana.
La palabra “raza” no se refiere a una variedad comercial de supermercado. En los estudios agrícolas y biológicos se utiliza para agrupar poblaciones que comparten características y una historia de selección; cada clasificación depende de criterios técnicos.
En una feria o mercado, esa diversidad puede hacerse visible en granos de distintos colores, tamaños y formas. El aspecto de una mazorca cuenta solo una parte: detrás también hay adaptación a climas, alturas, suelos y prácticas comunitarias.
La cifra tampoco significa que existan 64 colores ni que cada raza se use para un único platillo. Las comunidades seleccionan y cultivan semillas según sus condiciones y preferencias, por lo que los usos pueden variar entre regiones.
Una forma sencilla de entender la diversidad es compararla con un mapa de acentos: la misma lengua cambia de ritmo y vocabulario al viajar, mientras sigue perteneciendo a una familia común. Con el maíz ocurre una diversidad biológica y cultural similar, aunque no idéntica.
La información de CONABIO es un registro científico, no un inventario de cada parcela activa ni una garantía de que todas las razas estén igual de extendidas hoy. Para hablar de conservación actual harían falta datos recientes sobre cultivos y semillas en territorio.
El maíz aparece en tortillas, tamales, bebidas y preparaciones regionales, pero también es parte de sistemas agrícolas y de la historia alimentaria mesoamericana. Reducirlo a un ingrediente pierde la relación entre semilla, conocimiento y territorio.
La conmemoración del Día Nacional del Maíz, el 29 de septiembre, da pie a mirar esa diversidad con curiosidad y preguntar de dónde viene lo que se compra. Una etiqueta de origen puede abrir una conversación con quien cultiva o transforma el grano.
La clasificación reúne conocimientos botánicos y locales, pero no significa que las 64 razas tengan la misma distribución o disponibilidad. Algunas se asocian con regiones y condiciones ambientales particulares; por eso, hablar de diversidad también implica preguntar quién conserva las semillas, dónde se cultivan y cómo llegan a la mesa.
La próxima vez que veas una mazorca azul, roja, blanca o amarilla, piensa en una cifra: el país reúne decenas de grupos de maíz reconocidos. La diversidad no está solo en el color; también está en las historias que viajan con la semilla.



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